Luces Encendidas
Luces encendidas entre el silencio y el lodo,
esperanza estremecida por el peso del amor,
caminos que acechan con la muerte en un recodo,
soledad alimentando el imperio del dolor.
Cuantos hay parados esperando por la suerte,
esa hipócrita rutina tan semejante a morir
y no buscan la verdad por no pecar de imprudentes
y se niegan la ternura que merecen por vivir.
Cuantos hay tirados entre el frío y el ayuno,
cuanta es la tristeza en los ojos y en la piel,
vidas que se quiebran al vacío y al desnudo,
vidas cabeceando una pared.
Luces encendidas entre el llanto y la apatía,
esperanzas aferradas al futuro desde aquí,
caminos minados emboscando a la utopía,
mutilándole la historia el sentido y el sentir.
Luces encendidas y no asesinos de guerra
sino guerreros sensibles del polvo y el corazón,
manos al destino y el amor sobre la tierra,
tierra de luces pequeñas encendidas como el sol.
Es que la utopía no es un muerto ni se entierra
aunque ciertos asesinos le disparen a matar.
Luces encendidas contra el frío y la ceguera
pues sino de quien será la libertad.
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